¿Cómo surgió la idea?

La duda

Alrededor de 1996 con veintiséis años fui a estudiar Jazz Composition a Berklee College of Music (Boston, USA). Ya llevaba trabajando de profesor de música unos seis años y había estudiado todo lo que calló  en mis manos, sin embargo, estaba muy lejos de los músicos educados “formalmente”, es decir, de los músicos que leían y entonaban una partitura con la misma naturalidad con la que se tomaban un café.

Estar con gente que transcribía solos de Coltrane de oído cuando yo no podía cantar una escala mayor correctamente afinada me desconcertó totalmente. Sobre todo cuando yo tocaba más rápido, tenía mucho más conocimientos de armonía   y no me servía para nada. ¿Qué estaba yo tocando?, ¿qué control tenía de lo que producía mi instrumento cuando no lo podía cantar ni escribir?, ¿qué valor tenían todos los conocimientos de teoría que me sabía al dedillo y no me servían para nada?…

Tengo que decir que toda esta duda pudo conmigo y me hizo pasar por los peores momentos de mi vida. Si alguna vez he deseado algo por encima de todo es  pertenecer al grupo de personas que más he respetado y admirado , los músicos. ¿Me podía considerar a mi mismo un músico cuando no había una conexión real, íntima y profunda entre mi cabeza y lo que tocaba?. No.

Pasé años tratando de entender el proceso de pensamiento de los que consideraba grandes músicos y tuve la inmensa suerte de conocer a bastantes. Había entre otras muchas más cosas, obviamente, una diferencia clara con respecto a la manera que tenía yo en esos momentos de pensar en música; podían cantar y escribir lo que escuchaban y tocaban. Yo entonces no.

Visualización

¿En qué piensan los músicos cuando quieren una determinada nota? . La respuesta será distinta para cada uno pero hay algo en común, se la imaginan. Cada uno a su manera pero se la imaginan. La forma más común es imaginar el propio  instrumento. Aquí existen diferencias claras con respecto al instrumento y a la manera que ha tenido cada uno de aprender.

Los que han aprendido con partituras son los que tienen la conexión vista-oído-instrumento mejor establecida y los que , como yo, hemos aprendido sin ellas hemos tenido que trabajar esa conexión de alguna manera. Creo que el primer input musical que se tiene determina la forma en que cada uno tiene que hacer las conexiones pertinentes para lograr un mayor control sobre el instrumento, para poderlo imaginar y tocar interiormente. Para conectarlo con la escritura si se desea.

El instrumento más fácil de imaginar es el piano. Cada nota tine solamente un lugar concreto y está ordenado perfectamente de grave a agudo (izquierda a derecha) con esos grupos de dos y tres teclas negras que se repiten constantemente. No en vano es instrumento obligatorio para todo instrumentista. Cuando pregunté a Jerry Bergonzi con el que estudié semanalmente en mi estancia en Boston, sobre qué visualizaba cuando estaba tocando me respondió lo siguiente: ” al principio me imaginaba un saxofón y sus posiciones, porque yo empecé tocando el saxo , luego visualizaba un piano porque empecé a estudiar piano, ahora prefiero concentrarme en sentimientos”.

Los pianistas se imaginan un piano, los guitarristas una guitarra y los trompetas una trompeta. Un piano suena siempre igual y está ordenado, en una guitarra se puede tocar la misma melodía en varios sitios distintos con sus dignaciones y dibujos distintos, lo que hace que sea más complicado imaginar, además de no siempre estar afinada en 440 hz lo que hace que sea más complicado retener el sonido absoluto de una nota (lo que no pasa en un piano afinado).  En una trompeta son combinaciones de tres teclas y sus posiciones lo que tienes que memorizar…

Cada instrumento tiene sus ventajas y desventajas a la hora de visualizar. En los instrumentos de cuerda la transposición (tocar lo mismo en otros tonos) es sencilla de entender ya que un dibujo en el mástil un traste más agudo suena exactamente igual en valores relativos un semitono más agudo, cosa que en un piano no es así, las doce escalas mayores tienen doce dignaciones distintas. Los vientos al tener que afinar el instrumento no pueden tocar si no escuchan la nota y la entonan, en una guitarra y en un piano puedes cantar una nota desafinada y tocarla afinada…

… Pero…  ¿Cómo conecto el instrumento al pentagrama?

El solfeo

Imaginar el instrumento para poder tocarlo interiormente tiene sus características específicas a cada tipo de instrumento y lleva su tiempo pero falta algo, la conexión con la música escrita.

El solfeo es la manera que tenemos de nombrar y cantar las notas y sus duraciones.

En Berklee aprendí el “Movable Do” (Do móvil) , un sistema de solfeo muy distinto al método tradicional que había intentado aprender varias veces anteriormente sin ningún tipo de avance, el solfeo es complicado de entender si no se aprende de niño. Sin embargo el “Do móvil” lo comprendí en un minuto y tuvo sentido desde el primer momento ya que lo podía usar inmediatamente después y hasta hoy en día.

El Do Móvil es muy parecido a la cejilla de los guitarristas, siempre es el mismo dibujo, cambia el traste desde el que lo haces, quizá por eso fue para mi inmediato. Es un sistema que está orientado a las distancias relativas de las notas.

Hay muy poca gente que tenga oído absoluto , esto significa escuchar un sonido y saber exactamente qué nota es. La mayoría tenemos oído relativo, es decir, escuchamos el sonido y distinguimos las distancias pero sin la seguridad de saber la nota exacta. Por ejemplo, escuchar una melodía y saber que se está tocando las tres primeras notas (grados) de la escala mayor es indicativo de un oído relativo y si sabemos que son Re , Mi y Fa# (por ejemplo) sería indicativo de un oído absoluto. Por esta razón creo que el Do móvil es más indicado para educar el oído relativo y el sistema tradicional de solfeo es más indicado para el oído absoluto.

No creo que haya que estudiar un sistema u otro. Un sistema tiene unas ventajas y el otro otras. Creo que lo ideal para la mayoría de la gente (el Do móvil puede resultar confuso para personas con oído absoluto y  que solfeen ya con el sistema tradicional mientras que el sistema tradicional lleva más tiempo entender y sacar partido si tenemos un oído relativo y funcionamos con él)  es usar los dos métodos de solfeo para trabajar distintos aspectos del oído.

La búsqueda

Pasé mucho tiempo estudiando, indagando, pensando sobre ello, preguntando y cuestionando todo lo que tenía que ver con el oído, la visualización del instrumento y la lectura de la música.

Llegue a la conclusión de que tenía que conectar el oído con la vista (la partitura) y con el instrumento de una manera directa. Pasé mucho tiempo con mi mano izquierda tocando en el mástil de la guitarra y en la derecha un lápiz con el que escribía las notas que tocaba mientras las cantaba  notas solfeándolas (con su nombre) e imaginando cómo se tocarían en un piano. Todo esto a la vez, despacio y poniendo toda la concentración de la que disponía. Tenía que haber una manera más fácil…

Dibujé cualquier combinación de 12 elementos (notas) que se me ocurrían para poder imaginarme la música de una manera lógica; matrices de 4×3, 3×4, 6×2…, un reloj con las doce notas puestas como las horas, seguidas cromáticamente como una cuerda de guitarra y ordenadas de maneras distintas, por cuartas (como las cuatro cuerdas graves de la guitarra), quintas, segundas… Todo ello para tener una representación de los sonidos lógica y clara.

La primera representación gráfica de la escala de Do mayor a la que tuve acceso con trece años fue la siguiente:

Escala de Do mayor

T = tono

S = semiton0

Esta representación para los instrumentos de cuerda es relativamente sencilla de entender ya que coincide con las cuerdas de los instrumentos y cada separación de medio tono equivale a cada traste en la guitarra

Es la distancia en tonos y semitonos que hay entre las notas lo que define a cada escala. Tenemos doce escalas mayores distintas si empezamos desde cada una de las doce notas que existen en nuestro sistema (excluimos cuartos y tercios de tono). Generalizamos esta estructura de tonos y semitonos llamando “grados” a cada una de las notas ordenadas con respecto a la primera ya que las doce escalas guardan la misma estructura interválica (un intervalo es la distancia entre dos notas).  Así nos queda la escala:

Escala mayor de Re:     Re         Mi        Fa# Sol     La         Si        Do# RE

Escala mayor de MI:    Mi        Fa#     Sol#La       Si         Do#    Re# Mi

Escala mayor de Fa:     Fa        Sol       La   Sib      Do        Re       Mi   Fa

Escala mayor de Sol:    Sol       La        Si    Do       Re        Mi       Fa# Sol

Escala mayor de Mib:  Mib     Fa       Sol  Lab      Sib       Do      Re    Mib

Escala mayor de Fa#:  Fa#      Sol#   La# Si         Do#     Re#    Mi# Fa# …

(#= sostenido; medio tono más agudo)

(b= bemol; medio tono más grave)

Y así nos salen doce escalas mayores con distintas notas pero con la misma estructura interválica y mismo sonido relativo, es decir, suenan más graves o agudas pero de la misma forma, suenan a escala mayor.

Las notas de color negro en la escala de Do mayor coinciden con las teclas negras del piano ( los sostenidos “#” y bemoles “b”) y las blancas forman la escala mayor. Podemos decir que un piano basa su forma en la escala mayor de Do:

El piano tiene la ventaja de ser fácil de entender en Do mayor y la desventaja de seguir un patrón distinto en cada una de las restantes escalas mientras que en los instrumentos de cuerda como en la guitarra , es el mismo patrón que se repite exactamente desde cada traste el que nos da las doce escalas distintas, algo familiar para los guitarristas y práctico para los que como yo, tenemos oído relativo, sólo es un dibujo o gráfico lo que tienes que memorizar y trasladarlo sobre el mástil para conseguir todas las escalas distintas. ¡Si fuese afinable en todos los tonos!…

Tendencias

Las tendencias en música se refieren al la nota a la que vas a resolver. La resolución de una tensión. En eso se basa la música, tensión-relax.

La música está viva en el momento en que la tocamos, se generan vibraciones  en constante movimiento que conducimos. La respuesta matemática se halla en los armónicos, vibraciones al doble de hercios por segundo que se suceden a partir de que los generamos. Esto hace que algunas notas sean más cercanas (consonantes) a otras o más lejanas (disonantes).

Estos movimientos son constantes con respecto al sonido más grave, el bajo, que es el que manda siempre. Por ejemplo, si la segunda tiende a la primera (tendencia 2-1) y el bajo es la nota Do, la nota Re (segunda de Do) tenderá a Do (primera) . Si el bajo nos da la nota Sol, el Re ya no sería la segunda de Sol sino la quinta y tendería a Sol (tendencia 5-1) cuando la nota La (ahora la segunda de Sol) tendería al Sol (tendencia 2-1). Esto es de una gran importancia ya que se cumple en todas las tonalidades por igual, es decir, son las mismas leyes las que imperan en todos los tonos. De aquí que fuese para mi tan importante el sistema del “Do móvil” porque todo se repite en todos los sitios de la misma manera dejándonos sólo con un tono, el del Do móvil (relativo), más grave o agudo pero siempre Do. Cuando pienso en Do si estoy utilizando el sistema del Do móvil pienso en la primera nota que en realidad, en lo absoluto puede no coincidir con su nombre real.

Tendencia 1-5 (la primera tiende a la quinta, en Do sería la nota Do tiende a Sol, en Re sería la nota Re tiende a La…)

Tendencia 2-1

Tendencia 3-1

Tendencia 4-3

Tendencia 5-1

Tendencia 6-5

Tendencia 7-1 (8)

Estos movimientos de resolución son los que te hacen sonar los acordes ya que todas las notas tienden a la triada del primer grado  ( Triada: acorde de tres notas formado por la primera o fundamental, tercera y quinta notas de la escala que coinciden con los armónicos naturales del primer grado y por eso suenan “consonantes”), es decir, en Do todas las notas de la escala tienden a Do, Mi o Sol . Esto hace que cada nota suene distinta y con respecto al bajo. Entonces cada nota va cobrando una textura, forma y color distintos en la imaginación , datos que nos ayudan a distinguirlas, sensaciones comunes a otras notas que podemos generalizar:

Cada uno que las imagine como quiera. La primera la dibujo con un punto por ser el de partida o llegada , la segunda amarilla  porque si. La tercera es el mar ( Azul, líneas en “el mar”  re re do, re do re “mi mi”, A. Vega). Las flechas son las dos tendencias del tritono (intervalo de tres tonos que hay entre ellas y que son fuerza centrípeta y centrífuga de la tonalidad al repelerse cuando se juntan y resolver cada una hacia un lado distinto) Fa-Mi (4ª-3ª) , Si-Do (7ª-1ª). La quinta roja y con volumen para tomar impulso hacia la tónica. La sexta azul porque si. Cuanto más detalle tengan las notas en tu imaginación mejor ya que son recordadas con mayor claridad.

Ya tenía mi instrumento imaginario que funcionaba como el  ”Do móvil” y lo podía relacionar fácilmente con una cuerda de la guitarra.

Dibujé cualquier combinación de 12 elementos (notas) que se me ocurrían para poder imaginarme la música de una manera lógica; matrices de 4×3, 3×4, 6×2…, un reloj con las doce notas puestas como las horas, seguidas cromáticamente como una cuerda de guitarra y ordenadas de maneras distintas, por cuartas (como las cuatro cuerdas graves de la guitarra), quintas, segundas… Todo ello para tener una representación de los sonidos lógica y clara. Así empecé a bocetarlo.

La solución

Hasta que con la imaginación al poder cupo en el pentagrama:

Se puede “afinar” en cada tonalidad con el cambio de “armadura”  (armadura: conjunto de sostenidos y bemoles que se ponen al principio de una pieza musical para indicar las alteraciones en las que se basa la obra) y siempre funciona de la misma manera.

Un instrumento con forma de teclado de piano dentro de un pentagrama cuyas instrucciones son la música escrita.  Donde se junta la vista el tacto y el oido. Donde se integran el método tradiciona de solfeo y el del Do móvil en una matriz de 3×7.

Matriz de 3 x 7 de Pentagrom, y su relación con el solfeo, el sistema absoluto y el sistema relativo.

Y así nació Pentagrom en mi cabeza.

Años más tarde, me di cuenta de que si podía ayudarme a mi, podría ayudar a otros.

Jaime Iglesias Álvaro-Gracia

Inventor de Pentagrom